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lunes, 27 de abril de 2009

El loco (khalil gibran)

Venga, esta va por jose, que un dia le prometi que le dedicaba la proxima
entrada, xDD.

Descubri a este autor porque me regalaron un libro de el,
concretamente "El Loco". Desde que lo empece (son poemas
cortos) me encanto, y la verdad es que merece
la pena. Os dejoun pequeño ejemplo, que no
el mejor, pero tampoco el peor, porque no sabia decidirme
y este es bastante
ilustrativo.
Me preguntáis como me volví loco. Fue
así. Un día, mucho antes de que nacieran algunos dioses, desperté de un
profundo letargo y descubrí que me habían robado todas mis máscaras
-si; las siete máscaras que yo mismo me había confeccionado, y que
llevé en siete vidas distintas-; corrí sin máscara por las calles
atestadas de gente, gritando: “¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos
ladrones!”


Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, algunas personas, llenas
de horror, corrieron a refugiarse en sus casas.
Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea
de su casa, señalándome gritó: “Miren! ¡Es un loco!” Alcé la cabeza
para mirarlo, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi
alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si
fuera presa de un trance, grité: “¡Benditos! ¡Benditos sean los
ladrones que me robaron mis máscaras!”


Fue así que me enloquecí.


Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la
soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos
comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.


Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad;
ni siquiera el ladrón encarcelado está a salvo de otro ladrón.




Si os gusto, aquí teneis mas, a mi en particular me encanta el
de las sonambulas , los siete egos, y el mundo perfecto.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Espergesia


Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hay un vacíoen mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hermano, escucha, escucha…
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que mastico… y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
Todos saben… Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda…
Y no saben que el misterio sintetiza…
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.
César Vallejo

jueves, 7 de agosto de 2008


Unha vez tiven un cravo
cravado no corazón,
i eu non me acordo xa se era aquel cravo
de ouro, de ferro ou de amor.
Soio sei que me fixo un mal tan fondo,
que tanto me atormentou,
que en día e noite sin cesar choraba
cal chorou Madanela na pasión.
«Señor, que todo o podedes,
-pedinlle unha vez a Dios-
daime valor para arrincar dun golpe
cravo de tal condición».
E doumo Dios e arrinqueino,
mais... ¿quen pensara...? Despois
xa non sentín máis tormentos
nin soupen que era delor;
soupen só que non sei que me faltaba
en donde o cravo faltou,
e seica, seica tiven soidades
daquela pena... ¡Bon Dios!
Este barro mortal que envolve o esprito
¡quen o entenderá, Señor...!

martes, 18 de septiembre de 2007

He pasado toda la noche sin dormir

He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
Para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
Pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.

Fernando Pessoa


Empiezo a conocerme. No existo

El otro dia encontre un poeta, Pessoa, para mi desconocido, que me gusto mucho. Lo veo distinto, asi que voy a poner entradas distintas con poemas que me han gustado.

Empiezo a conocerme. No existo.
Soy el intervalo entre lo que deseo ser y lo que los otros me han hecho,
O la mitad de este intervalo, porque también hay vida.
Soy esto, en fin...
Apaga la luz, cierra la puerta y dejar de hacer ruido de zapatillas en el pasillo.
Quede yo solo en el cuarto con el gran sosiego de mí mismo.
Es un universo barato.

jueves, 26 de julio de 2007

Un espacio para la poesia


Se que puede ser tipica la poesia,( el poema numero 20 de Pablo Neruda), pero tenia que dedicarle un espacio.

Espero que os guste ^^

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

jueves, 14 de junio de 2007



No soy nada

Nunca seré nada

No puedo querer ser nada

Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo


Fernando Pessoa